¿Por qué un equipo de trabajo vuelve a su punto de confort tan fácilmente?

Por Lety Barrios, www.LeticiaBarrios.com

 

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¿Te ha pasado que un día logras -por fin- que tu equipo de trabajo esté entusiasmado, se comprometa genuinamente a echarle todas las ganas a lo que hace y al tercer día vuelvas a ver a todos en su zona de confort? ¿Por qué sucede esto? He aquí las razones psicológicas.

 

Tal vez una de los más grandes desafíos a los que se enfrente un líder es el arte de mantener motivado a su equipo de trabajo. En este artículo vamos a analizar principalmente los aspectos psicológicos que motivan esta situación y hablaremos sobre las estrategias que puedes seguir para remediarla.

 

LAS PERSONAS TIENEN MIEDO DE PONERSE METAS

Y no se ponen metas porque tienen miedo, principalmente al fracaso, porque piensan que si no las logran se verán a sí mismos como
incapaces y tal vez hasta los demás se burlen de él o ella.

 

FALTA DE AUTOESTIMA

Normalmente este factor está vinculado con experiencias
tempranas en la infancia en las que figuras de autoridad importantes les hicieron sentir que eran inferiores, limitados, criticados  y torpes, en mayor o menor grado, para lograr cosas.

 

Cuando uno es niño, termina creyéndolo y es un lastre que de no tomar verdadera acción al respecto se puede llevar toda la vida, acostumbrándose a vivir en la carencia y la insatisfacción de manera crónica.

 

ELEGIR OCUPACIONES PROFESIONALES DESLIGADAS DEL TALENTO NATURAL.

Aquí se debe o a una falta de autoconomiento, a una incapacidad personal para buscar con tenacidad y convicción el espacio que uno se merece en la vida o bien por  falta de oportunidades.

 

Muchísimas personas se emplean en ciertas actividades porque “no hubo de otra”, “falta leche para el niño”, “no hay trabajo así que debo aceptar lo que sea”. Y esto, a la larga, produce un gran sentido de indiferencia y frustración profesional, consciente o inconscientemente.

 

EXPERIENCIAS PASADAS DE ERROR O FRACASO

Si un colaborador anteriormente intentó algo y fracasó y además se le señaló con el dedo o fue víctima de ridiculización, con toda seguridad no querrá intentarlo una vez más.

 

Todas las causas que mencioné anteriormente son el origen de que los colaboradores prefieran moverse dentro de su punto de confort.

 

Aún si tomando ciertos riesgos pudieran ganar más (en dinero, status o proyección) prefieren no esforzarse porque ya se adaptaron a vivir de cierto modo, tal vez con carencias e insatisfacción y sinceramente no creen que la vida profesional y personal pueda ser mejor para ellos.

 

¿Qué hacer para enfrentar con éxito esta aparentemente compleja situación? Pues te tengo una buenísima noticia: sí hay estrategias que puedes emplear para manejar este reto como un verdadero líder, en donde podrás obtener resultados y además posicionarte fuertemente frente a tu equipo.

 

Hace poco leía que el liderazgo es en realidad un proceso. Esto significa que no se logra de un día para otro, sino toma su tiempo.

 

Las estrategias que te voy a dar continuación requerirán de tu paciencia, tu creatividad y tus ganas de sacar adelante a tu equipo de trabajo para lograr las metas. Pero lo que te puedo asegurar es que si las aplicas de manera consistente y aprendes sobre el camino, estarás desarrollando uno de los liderazgos más potentes: el inspirador.

 

CULTIVA EL SENTIDO DE LOGRO DE TUS COLABORADORES

Aquí es donde tu labor se vuelve más fina. Conviene que conozcas las motivaciones ocultas de las personas, que pueden ser desde comprar una casa hasta terminar de pagar el saldo de su tarjeta de crédito.

 

Entonces, tú les debes mostrar el camino para lograrlo. Sentarte en lo particular con cada uno de ellos, saber qué es lo que les motiva y enseñarles cómo, a través de su trabajo, lo pueden conseguir. La manera en que pueden romper con sus propios límites.

 

Como líder, uno de tus roles es hacer sentir a tu equipo que tiene las cualidades y talentos para lograr lo que se propongan a nivel particular y las tareas que les pidas a nivel profesional.

 

Recuerda que cada uno de tus colaboradores tiene una historia personal y yo he observado que los que no tienen aspiraciones es porque vienen de ambientes familiares limitantes (como lo vimos en la primera parte de este artículo), en donde les hicieron creer que eran buenos para nada, o que tenían defectos o que nunca podrían lograr crecer en la vida, que esto es solo para los “suertudos”.

 

También es probable que en trabajos anteriores sus propios jefes les hayan hecho sentir inferiores y escasos de valor.

 

Pero contigo puede ser diferente. Y es tu labor romper estos esquemas mentales si quieres también romper con las zonas de confort de tu equipo.

 

FORTALECE SUS TALENTOS

Premiando principalmente el logro de metas importantes para el negocio. Pero indudablemente tiene un papel esencial el hecho de que felicites o reconozcas comportamientos específicos de los colaboradores, tal vez la manera efectiva como alguien manejó a un cliente difícil, o si alguien es muy cooperativo, etc.

 

Aquí se requerirá de mucha observación de tu parte y que los felicites prácticamente en el mismo momento en que se está dando la conducta efectiva.

 

Esta estrategia tiene una doble intención: por una parte, estarás fortaleciendo las conductas que quieres que el colaborador repita y por otra parte estarás mandando un mensaje al resto de tu equipo sobre los niveles de desempeño que esperas de ellos.

 

DA EL EJEMPLO

Yo insisto mucho en que no podemos estar pidiendo ciertas cosas y estar haciendo lo contrario como jefes. Criticar perniciosamente, regañar a un colaborador porque se equivocó pero no reflexionar con él qué debe hacer para no volverlo a hacer así, vivir quejándose, aunque sea del clima, manifestar que un cliente específico nos cae mal, sentir enfado ante los problemas o retos, etc. son conductas que restarán poder a tu liderazgo y al mensaje que quieres proyectar.

 

Desde el momento en que pasaste a tomar una posición de mando, automáticamente te convertiste en un modelo a seguir, bueno o malo. De modo que tus conductas y reacciones no pueden ser las mismas que cuando eras “un empleado más”.

 

Ser líder conlleva una responsabilidad, tanto de negocio como social. De modo que, aunque parezca disco rayado, vuelvo a recomendar que el liderazgo sea algo que tiene que surgir desde tu centro, desde tu interior y no como una técnica aprendida a nivel externo.

 

Si quieres verdaderamente influir en los demás, tienes primero que influir en ti mismo y tener un compromiso serio con tus propias convicciones. Lo demás lo irás desarrollando en su justa medida.

 

¡Por un liderazgo fuerte y comprometido!

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