Un emprendedor a sus 40 años me comentó el otro día acerca de su creciente sentimiento de frustración por “trabajar para otra persona” y su anhelo de “hacer mi propia empresa, conducir mi propio vagón”. Sin embargo, dijo con consternación, “tengo familia que cuenta conmigo y un nivel de vida que no quiero sacrificar”.
Toda persona tiene que decidir por sí mismo cuál es el nivel de sacrificio y riesgo que está dispuesto a emprender con el fin de disfrutar de las satisfacciones de trabajar independientemente. Conocer algunas estrategias para la gestión del riesgo de iniciar un negocio te permitirá tomar una decisión bien informada.
Continuar leyendo 
|