Testigos del Desarrollo

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Han sido diez años donde, mirando retrospectivamente al avance y velocidad de estas mismas tecnologías, se hace necesario ver el calendario y constatar que fueron realmente diez años y no treinta o cuarenta.

Hemos tenido la fortuna de estar escribiendo durante diez años sobre los avances, sucesos, fracasos y movimientos en la industria de la tecnología informática.

Han sido diez años donde, mirando retrospectivamente al avance y velocidad de estas mismas tecnologías, se hace necesario ver el calendario y constatar que fueron realmente diez años y no treinta o cuarenta.

Los hechos son concretos y se puede medir fácilmente este desarrollo. Iniciamos El Reporte DELTA con conexiones por módem a Internet (¿será que ahora la podemos llamar banda angosta?). Nuestro primer servidor de conectividad fue IBM, si IBM que en su momento permitía conexión local por módem, pero el correo electrónico estaba en Nueva York. Las velocidades de conexión apenas apropiadas para las primeras versiones de la Web, la mayoría todo texto. Además, no había como masificar el uso con precios de conexiones dedicadas. Hoy, inclusive se legisla que la conexión mínima para “que sirva par algo” debe ser de 512Kb por usuario, y si se mira con otros países desarrollados en el uso de las TIC, la velocidad promedio de conexión en los hogares es de 1MB, a costos inferiores a lo que en países en desarrollo se paga por una conexión conmutada.

¿Para donde vamos en materia de conectividad? Las palabras de “moda” ahora en todo congreso y discurso son la “inclusión digital” y las “ciudades digitales”. Estamos en proceso de verdaderamente hacer conocer qué es exactamente lo que esto significa, y que vaya más allá del discurso de los políticos de turno. Con la velocidad a la que avanza Internet, habrá definiciones no solo teóricas, sino ciudades digitales para mostrar, con todos sus efectos en pié. Ya los conceptos de conectividad saltan de la temática de tener acceso, a exigir unos niveles de calidad mínimos necesarios para realizar las tareas pertinentes. Se espera que la convergencia de conectividad no sea solo en los dispositivos (agendas queriendo ser teléfonos, o teléfonos queriendo ser reproductores de MP3), sino también en los repositorios de la información, para que las direcciones de contactos que tenemos en nuestro escritorio, en nuestro celular, la agenda de bolsillo, y el calendario corporativo sean uno solo. Se conoce como la “convergencia en la nube” y se espera que en el término de la distancia estemos generando ya otro tipo de problemas: ¿qué hacer con tanta información?

Los contenidos de entonces se limitaban al correo electrónico en formato de carácter. La longitud de cada línea no podía pasar de 65 caracteres, sopena de que el mensaje fuera truncado en el receptor y lo hiciera ilegible. Nuestro idioma masacrado con leyendas similares a “por compatibilidad de sistemas, se omiten acentos y eñes”. Gracias a los avances vertiginosos, y al ímpetu que las tecnologías de Internet le dieron al avance de la tecnología informática, se desarrolló rápidamente la aplicación del HTML, el formato gráfico del que hoy gozamos y abusamos en la Web, para otros elementos informáticos, como el correo electrónico, las bases de datos, el desarrollo de aplicaciones, y muchos usos más.

No hay periódico que se respete que ya no esté en la Web (y haya abortado su proyecto de cobrar por el acceso a la información, por ahora!) y que además tenga secciones enteras basadas en videos noticiosos o de entretenimiento. Las letras han dado paso a un complemento audiovisual muy enriquecedor para el receptor de la información.

Los usuarios de la Internet ahora también son protagonistas en la generación de contenidos y en la participación en redes sociales. Se genera contenido, del bueno y del no tan bueno, porque todo el mundo tendrá sus razones desde sus puntos de vista, y esta generación de contenidos ha exigido también el desarrollo de otras habilidades como la de discernir si la información que está llegando debe ser confiable o no. Adicionalmente tenemos la movilidad que permite el participar con contenido en forma instantánea sobre las plataformas de contenido en la Web.

Facebook era solo una palabra hace unos meses, y ahora ya existe su versión para el dispositivo móvil. ¿Para que? Eso precisamente es lo que no se sabe todavía, pero la “explotación” del pensamiento inductivo para ensayar este tipo de tecnologías y estar en el filo del desarrollo de las mismas, es lo que le permitirá a las compañías poder desarrollas ventajas competitivas y redefinir sus mercados.

Mayor impacto aún, ya la participación en Internet no se discute, ni tampoco para cuando se debe hacer. La respuesta es clara: “para mañana es tarde”. El uso de este excelente medio de comunicación empieza a ser de vital importancia no solo en el ámbito personal, sino en el ámbito laboral y ya no se conciben muchos negocios sin la presencia de Internet.

Solo algunas pocas razones nos quisieran hacer regresar al pasado, como la no existencia del SPAM y el Phishing, por ejemplo, sin embargo estamos dispuestos a cambiar varios buzones llenos de correo basura por el desarrollo que prevemos se vendrá en los próximos 10 años. Esperamos nos acompañen a seguir siendo testigos de los próximos 10 años de desarrollo de la Internet y sus tecnologías, donde es posible que El Reporte DELTA termine siendo un holograma que, dependiendo de su posicionamiento geográfico, le emitirá solo la información pertinente en el momento apropiado.

José Camilo Daccach T.

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